En la edición de la Berlinale de este año se presentó la última obra del polifacético Billy Bob Thornton (Armaggedon), quien también la protagoniza. Una obra que es una profunda y agridulce reflexión sobre las consecuencias que trae la guerra. Pero no las que deja a gran escala en una nación que ha participado en ella, sino las secuelas que afectan a las personas que han tomado parte en las batallas; que han matado, disparado y sido disparadas, y también las repercusiones que tiene en las vidas familiares de los soldados supervivientes y sus parientes.
En la película, ambientada en la década de los 60, vemos como una família del sud de los Estados Unidos recibe la noticia de la muerte de la madre; quien lleva años divorciada del padre, al que dejó por un hombre inglés y se fue a vivir a las islas. Los británicos viajan a Estados Unidos para dar sepultura a la mujer y se alojan con la primera família de ésta. Todos los hombres de ambas ramas son ex combatientes de la Primera o la Segunda Guerra Mundial.
Entre los protagonistas, además de Thornton, están Robert Duvall (El Padrino), Kevin Bacon (Apolo XIII) o John Hurt (El Señor de los Anillos). La película resulta muy interesante, con unos toques cómicos muy apropiados, pese al terrible y dramático trasfondo de la historia, y deja al espectador con un muy buen sabor de boca.






