Immortals pertenece a ese grupo de películas recientes que giran alrededor de la Grecia antigua, una corriente que incluye obras basadas en leyendas clásicas de la época, como Troya, y otras que explican una historia más cercana a la realidad, como 300, aunque ésta se basa indirectamente en esos hechos, ya que es más bien una adaptación del cómic homónimo. Immortals entra de lleno en el primer grupo.
La película nos cuenta la historia de Teseo, un hombre griego, muy valiente, quien debe guiar a un ejército que se debe enfrentar a las huestes de Hyperion, el poderoso villano, que busca resucitar a los Titanes, los únicos capaces de eliminar a los Dioses griegos que viven en el Monte Olimpo.
El film, dirigido por el indio Tarsem Singh (The Cell), ofrece lo que parecía prometer; no hay tramas ocultas ni misterios complicados. Es una película de acción, bastante entretenida, con cierta espectacularidad y un ritmo alto muy acertado, y también una adecuada fotografía, trufada de colores muy saturados.
En la piel de Teseo encontramos a Henry Cavill, mucho más hercúleo de lo que lo vimos en Los Tudor, en donde exhibía mucho más sus dotes interpretativas; en Immortals, su personaje es más plano y sin tantos matices. El villano de la película es diferente, más oscuro, sobre todo por lo cínico y lo sádico del personaje, y está interpretado con acierto por Mickey Rourke (The Wrestler). Stephen Dorff (Blade), Luke Evans (The three musketeers) e Isabel Lucas (Daybreakers) también figuran en el reparto.





